Vigo en el Camino de Santiago

El Camino de Santiago atraviesa la ciudad de Vigo de lado a lado, aunque no exista ninguna señal oficial que lo indique. Es un tramo, o mejor dicho, son dos tramos que confluyen en uno, procedentes de Portugal.

La primera ruta jacobea que llega a Vigo procede de Baiona, a través de Nigrán. Entra en el término municipal por la carretera de Camposancos. Grato Amor, en el libro El Camino Portugués de la Costa (Asociación Amigos de los Pazos, 2002) establece su itinerario por diversos caminos que van paralelos a la carretera comarcal 550, hasta desembocar en Coruxo, pasada la fuente del Romano.

En esta parroquia todavía pervive en la toponimia un indicio jacobeo: el Camiño do Romeu. Este nombre procede de una tradición antigua, que relata la muerte de un romero procedente de Santiago. El camino proseguía su rumbo hacia Vigo a través del antiguo puente de Balaídos, que salvaba el curso del río Lagares.

Tomando como referencia las calles actuales, los antiguos peregrinos se dirigían hacia la plaza de América, para después descender por el Camino de la Seara hasta Tomás A. Alonso. Tras un breve ascenso, los fieles ganaban la cuesta de Peniche para seguir por la calle Menéndez Pidal hasta su confluencia con la parte baja de Chile. En este punto, los romeros ya enfocaban las murallas de la ciudad a través de Pi y Margall.

En su itinerario, hay una variante al llegar al paseo del Alfonso XII. Algunos peregrinos descendían hasta el convento de San Francisco para entrar por la puerta de O Berbés, mientras que otros accedían al recinto amurallado por la puerta de la Falperra. Tras ésta, y siguiendo por la calle Santiago, los peregrinos ganaban el centro de la villa viguesa.

Pero este Camino Monacal no era la única vía empleada por los peregrinos jacobeos para aproximarse a Vigo. Procedentes de Goián, y a través de Gondomar y Vincios, otros romeros llegaban a nuestro actual municipio por la parroquia de Valadares. Este camino se dirigía hacia las inmediaciones de la iglesia de Santa María de Castrelos, antes del crucero de bajada a la calle de A Costa para, más adelante, cruzar el río Lagares por el Pontillón. Los peregrinos bordeaban el pazo de la Pastora, y enfocaban a la calle Regueiro. La ruta seguía por la actual calle Camelias, para luego descender por Romil y entrar en el recinto amurallado por la puerta del Placer.

En el actual casco antiguo de la ciudad se situaban dos hospitales de peregrinos, el del Santo Espíritu y el de la Merced, ambos ubicados en las inmediaciones de la colegiata. En el año 1616, ambos hospitales fueron reunidos en el primero, que estaba ubicado en la actual plaza de la Constitución. segun un documento del siglo XVIII donde se recoge, con nombres, nacionalidades y dolencias que les afectaban, la relación de peregrinos que ingresaron en este hospital. Esta relación demuestra la presencia en Vigo de peregrinos portugueses, italianos, irlandeses, flamencos, así como de diversas regiones españolas.

Una vez repuestos del cansancio y las enfermedades, los peregrinos emprendía nuevamente el Camino de Santiago a través de la puerta de la Gamboa. Seguían el camino del Areal, que algunos expertos identifican con una antigua vía romana, y enfocaban la Calzada de Sanjurjo Badía con destino a Teis. La ruta pasaba por el Camiño Real, las actuales Siete Torres, y ya emprendía el ascenso hacia Trasmañó para, a través de Cedeira, alcanzar la villa de Redondela, donde los diferentes caminos portugueses se unificaban.

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