portico de la gloria maravila de la imagineria romanica

La obra cumbre de la imagineria romanico medieval (lo que nos queda de ella )

El Pórtico de la Gloria es un con junto escultórico románico tan excepcional que se le ha llamado «el más acabado monumento iconográfico de la escultura medieval», «gloria del arte cristiano» y «maravilla del arte universal».

Como es característico del románico, es un pasaje de la Biblia tallado en piedra, creado por el Maestro Mateo, quien recibió de Fernando II el encargo de realizarla para conmemorar su peregrinación a Santiago de Compostela. La fecha exacta del inicio de las obras no se conoce, aunque se conserva el documento acreditativo de la renta anual que le concede el Rey, en 1168, para que pueda dedicarse a ello; por el contrario, figura en la inscripción grabada en el arco central que en el año 1188 los dinteles del portal principal de la iglesia del Bienaventurado Santiago fueron colocados por el Maestro Mateo, quien dirigió la obra desde sus cimientos».

No permanece la obra tal como la concibió Mateo, ya que la fachada barroca sustituyó el gran arco exterior, al igual que la primitiva fachada románica, de estructura similar a la de Las Platerías, fue reemplazada por el propio Pórtico. Este constituye el nártex o atrio de la Basílica, cuyo esquema coincide con el de sus naves: un gran arco central, con tímpano y parteluz, y dos laterales, los tres de me dio punto; las bóvedas de crucería de notan la innovadora utilización de formas arquitectónicas típicas del gótico, que despunta ya a mediados del siglo Xll por el norte de Francia y que deja sentir también su influencia en la escultura: las estatuas-columna se flexibilizan, a pesar de la rigidez de las actitudes, asoman rasgos de expresión en los rostros y se humanizan los gestos, cuyo paradigma inmortal seria la sonrisa de Daniel y aun la de San Juan; las cabezas exentas y con sentido del volumen emanan dinamismo.

De la temprana introducción de estos cambios estéticos es una bellísima y excepcional muestra el conjunto de casi 200 esculturas en granito gallego que integran el Pórtico de la Gloria, obra cumbre de la escultura románica española, en la que el Maestro Mateo supo imbuir a sus fi guras de naturalismo y expresividad gótica, de tal verismo y espiritualidad, que hicieron exclamar a Rosalía de Castro:
«…parece que los labios mueven, que hablan quedo los unos con los otros,
¿serán de piedra esos semblantes tan reales, esos ojos de vida llenos?»

Significado Iconografico

Sobre el significado de esta escenificación teológica se ha especulado mucho, aunque en general casi todos los estudiosos coinciden en que se re presenta a Cristo glorificado, según la visión apocalíptica de San Juan, en el arco central; al Pueblo Judío y escenas del Antiguo Testamento, en el de la izquierda, y a los gentiles o Pueblo Pagano, en el de la derecha.
Es prodigiosa la riqueza escultórica del tímpano, arquivolta, parteluz y columnas del arco central.
En el tímpano destaca la figura de Cristo resucitado mostrando las llagas en manos, pies y costado, hecha de tamaño mucho mayor que las demás, con el propósito de resaltar su Majestad; le rodean los cuatro evangelistas, que se apoyan para escribir: San Juan, sobre un águila; San Lucas, sobre un toro; San Mateo, sobre las rodillas, y San Marcos, sobre un león; ocho ángeles portan los símbolos de la Pasión; las otras 40 figuras, a ambos lados de Cristo, representan a los elegidos.
En la arquivolta, colocados en sentido radial, están los 24 ancianos del Apocalipsis, figuras sedentes dispuestas por parejas y tocando instrumentos musicales que afinan o tañen, formando el Concierto Celestial; en manos de las dos figuras centrales se identifica el organistrum, antiguo instrumento que requería dos ejecutantes y era similar a la zanfoña, típica de Galicia

El parteluz es otra extraordinaria pieza del conjunto en el que culminan dos popularísimas tradiciones; una estatua del Apóstol Santiago, llena de expresiva y serena belleza en su rostro, sostiene en la mano un pergamino con la inscripción: «el Señor me en vio», que se inserta en el equilibrado y elegante juego de pliegues del ropaje; descansa sobre una columna de mármol, primorosamente labrada, en la que se narra la genealogía de Cristo o Arbol de Jessé, hasta llegar a la Virgen María, cuyo capitel representa la Santísima Trinidad.
Sobre los cinco huecos que hay en esta columna se cumple el rito de apoyar la mano y hacer peticiones al Apóstol, tal como han hecho miles de peregrinos durante siglos. Esta columna se inserta en un haz de ellas, representando las tentaciones de Cristo en el capitel

El Maestro

A los pies, mirando arrodillado al altar, en sentido opuesto a la de Santiago, la unica figura quemira de frente al Apoltol del altar, está la estatua del Maestro Mateo, en cuyo pergamino se podía leer ‘ Narchitectus ‘; la devoción popular la denomina «O Santo dos Croques», por los coscorrón que la tradición manda darse contra su cabeza, para obtener su inteligencia y sabiduría, y que es obligado en toda primera visita de un niño a la catedral .

Los pilares sobre los que descansa el arco se adornam a media altura de una excepcional serie de estatuas de Profetas y Apóstoles: Moisés, Isaías, Daniel y Jeremías, en el lado izquierdo; de su viva expresión sobresale, sin duda, la inefable sonrisa de Daniel, popularmente ‘ O Danieliño ‘ que la leyenda compostelana cree dirigida a Esther, a la que tiene enfrente, cuyo rubor se debe a los cumplidos que éste le dirige; se dice que esta sonrisa bien justificaría por sí sola la visita. En el lado derecho se representan San Pedro, San Pablo, Santiago y San Juan, también sonriente.

En el arco izquierdo las figuras de las arquivoltas, entre follaje, representan el Salvador, Adán y Eva y personajes del Antiguo Testamento, junto al cautiverio de las diez tribus de Israel; en el arco de la derecha aparecen Dios Padre y Dios Hijo en las claves (centro) de las arquivoltas, en el Juicio Final, con los elegidos a la derecha y los condenados a la izquierda;

También la imaginación popular ha recreado una conversación entre las figuras esculpidas en las columnas. Según esta San Marcos les recrimina, pidiéndoles silencio porque están en lugar sagrado, y les señala la calle para que hablen fuera del templo.

Parte de la primitiva policromía del Pórtico, que fue retocada en 1651, puede apreciarse aún, aunque fue muy deteriorada al hacerse el siglo pasado una copia en yeso, que se conserva en el Victoria and Albert Museum de Londres.

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